Vivir una vida creativa y con sentido

Creatividad

¿Cómo puedo vivir una vida creativa?

Una advertencia: El proceso para vivir una vida verdaderamente creativa no resulta sencillo para nadie. Implica mover el suelo bajo nuestros pies, cambiar apriorismos, irnos de ese lugar seguro que tanto nos complace. La libertad asusta, por eso es importante moverse siempre desde la consciencia y la responsabilidad. La consciencia del lugar en qué estoy en cada momento y la responsabilidad de hacerme cargo de mis propias elecciones.

La consciencia de hacerme cargo de dónde estoy. En el mundo existen condicionantes: no sólo condicionantes culturales aprendidos que al menos en parte pueden cambiarse, si no condicionantes del entorno inmediato. Podemos encontrarnos en un entorno que nos dificulte desarrollar nuestra creatividad: una familia demasiado rígida dónde haya poca cabida a la comunicación emocional, un trabajo con un clima agresivo donde sólo se premie el éxito y se castiguen las divergencias. En esos casos el problema no es encontrarme en ese entorno y vivirlo con disgusto, el problema es vivir en entornos de este tipo y no darse cuenta que otras cosas son posibles o sintiéndonos demasiado temerosos como para buscar un entorno de trabajo diferente o buscar relaciones fuera de una familia en que nos sentimos constreñidos.

Os propongo algunas técnicas que os ayudarán a tener una vida más creativa:

Acerca de los miedos y la responsabilidad. Podemos recuperar el ejemplo que poníamos en el artículo anterior: Tener miedo de expresar lo que pienso para no enfrentarme con mi jefe. Pensemos en cómo expresaríamos habitualmente ese temor: “No puedo decírselo a mi jefe” Ahora busquemos otra forma de decir lo mismo “No quiero decir lo que pienso si eso implica enfrentarme con mi jefe” ¿Verdad que suena diferente? Con la segunda frase nos estamos haciendo responsables de nuestras acciones, ese es el primer paso hacia una vida creativa.

Os propongo que intentéis el ejercicio del párrafo anterior con algunos de vuestros miedos. Prestad atención a vuestro cuerpo cuando cambiéis la fórmula “No puedo” por “No quiero” en algunos casos podéis sentiros rebeldes ante ese “No quiero” y os daréis cuenta de que realmente queríais algo diferente de lo que veníais asumiendo, en otros notaréis que ese no quiero está bien, puede ser que realmente prefiráis no enfrentaros con vuestro jefe. En el segundo caso, habréis encontrado vuestro límite. No debemos juzgar nuestros límites, lo importante es que podamos darnos cuenta de ellos y ser conscientes de que realmente constituyen una elección. Finalmente algunas personas al realizar este ejercicio, simplemente sentirán angustia: en estos casos el miedo y el deseo tiran hacia lados opuestos con idéntica fuerza. En ese caso probablemente se trata de un tema muy importante y es necesario hablar con alguien o pedir ayuda.

  1. Escuchando las voces internas:

Esta técnica es una adaptación libre de la técnica seis sombreros para pensar de Edward DeBono. Escribe en un papel adoptando cada uno de estos puntos de vista (te aconsejo que uses un papel diferente para perspectiva) Es importante que te permitas ponerte en cada papel sin juzgar lo que escribas.

La voz de los hechos ¿Qué pasa?: “Nunca le digo a mi jefe lo que pienso”

  1. La voz de los sentimientos ¿Cómo me siento con eso?: “Tengo miedo de que se enfade y estoy molesto conmigo mismo”
  2. El que tiene miedo de que todo salga mal: “Si se lo digo se molestará, terminaré perdiendo el trabajo, no encontraré otra cosa”
  3. El que está ilusionado porque todo va a ir bien: “Seguro que valora que le aporte mis ideas aunque sea para contradecirle, seguro que así me tendrá más en cuenta”
  4. El loco creativo: “Debería dejar este trabajo y ponerme por mi cuenta, así realmente podría aplicar mis ideas”
  5. El que cree que hay que hacer lo correcto: “Nunca me arriesgaría a perder así mi trabajo, mi mujer pensaría que me he vuelto loco…”

El objetivo de esta técnica es clarificar el campo, es decir hacer conscientes las diferentes voces que conviven en nosotros para tomar una decisión responsable y creativa. Empezábamos el primer artículo diciendo que la creatividad es una forma de diálogo con el mundo, sin embargo ese diálogo con el mundo no es posible sin entablar primero un diálogo con uno mismo.

¿Qué nos aporta una vida vivida con creatividad?

“El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.” Viktor Frankl

Una vida vivida con creatividad es una vida vivida plenamente y con sentido. El sentido vital está muy relacionado con nuestra capacidad de crear, de establecer una relación transformadora con lo que nos envuelve. Sin embargo, el sentido de la vida de cada uno no es algo que nos viene dado y hay que encontrar, es algo que creamos cada día. Depende solamente de nosotros vivir como autómatas o dotar nuestra vida de creatividad y sentido.

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Un comentario en “Vivir una vida creativa y con sentido
  1. Ingrid Villanueva dice:

    exceldnte aportación, gracias por compartir

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