Vivir o interpretar tu vida: Qué dice de tí la forma en que ves el mundo

20150408Projeccio

En el artículo acerca de la introyección y las ideas preconcebidas  poníamos el ejemplo de la chica que estando en una discoteca ve a un chico que le gusta y no se atreve a dar el primer paso. Hablar de introyecciones es incorporar algo que está en nuestro entorno social como propio de nuestro mundo interno (ella tomaba una idea preconcebida aprendida en la infancia “las chicas no deben tomar la iniciativa” como norma sin cuestionársela) Sin embargo, en el caso de las proyecciones (lo que popularmente se llama “ver la paja en el ojo ajeno”) se trata de todo lo contrario, es decir se trata de poner en los otros y en el mundo algo (un pensamiento, una emoción) que es exclusivamente mío. Tomando el mismo ejemplo, se trataría de una proyección si esa chica hubiese tomado la decisión de no acercarse frenada por el pensamiento “total, seguro que no va a querer hablar conmigo” Pensándolo con detenimiento, y aunque ella la tome por una certeza no hay nada de certero ni objetivo en ese pensamiento. Se trata más bien de un esquema mental interno de rechazo: al fin y al cabo la misma frase puede expresarse diciendo “no soy lo suficientemente buena o interesante para que alguien quiera hablar conmigo” Un pensamiento así, formulado en primera persona puede suponer un duro golpe para la autoestima de la protagonista así que un buen mecanismo de defensa es ponerlo fuera “él no querrá hablar conmigo”, a partir de aquí todo será empezar a poner excusas: “seguro que tiene novia”, etc.

La proyección es un mecanismo de defensa. A través de la proyección atribuimos a otros sentimientos, pensamientos o impulsos propios con lo que no podemos identificarnos y aceptar en nosotros mismos (en el caso de la chica del ejemplo, su propio esquema mental de rechazo e inadecuación) La realidad es que proyectamos nuestro mundo interno en todo lo que nos envuelve y la forma que tomen estas proyecciones condicionan la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno:

  • En algunas ocasiones, como en el ejemplo, podemos proyectar en los demás el rechazo que sentimos hacia nosotros mismos y entonces reaccionaremos inhibiéndonos ante ellos. Cuando dejamos de entrar en contacto con la gente por temor a ser rechazados generalmente este temor termina convirtiéndose en una profecía autocumplida.
  • En otras ocasiones, lo que rechazamos es sólo un aspecto de nosotros mismos. Por ejemplo: Un chico le dice a su pareja que no quiere ir con ella a bailar salsa porque le parece poco masculino. Está respondiendo a un introyecto “los hombres no bailan” Es muy probable que este mismo chico juzgue muy severamente a los chicos que vea bailar en la discoteca. Sin embargo, es posible que en su interior exista una parte femenina que esté anhelando manifestarse (probablemente no sólo a través del baile) Esta parte, es un aspecto rechazado en la medida en que no responde al ideal de masculinidad que conforma su autoconcepto. A menudo nos enfadamos, juzgamos, o criticamos a personas que se sienten cómodas en aspectos que en nosotros están negados.
  • Finalmente, el mecanismo de proyección no se da solamente con aspectos “negativos” de la personalidad. Muchas veces lo que no podemos ver de nosotros mismos o que sentimos que es inconsistente con nuestro autoconcepto son características positivas. La proyección se encuentra en la base de procesos como el enamoramiento, la admiración que podemos sentir por otra persona o incluso la dependencia emocional. “Es la terrible ofuscación del amor lo que nos implica, desde el principio, en un juego que no acontece con una mujer del mundo real, sino con una muñeca imaginada en nuestra mente” Esta cita de Proust explica cómo lo que vemos de hermoso en la persona amada no es real, dado que nadie puede estar a la altura de la perfección con la que lo miramos cuando estamos enamorados. La perfección que contemplamos en el otro no es sino la proyección de nuestra parte más noble y más elevada. Afortunadamente el tiempo y la relación vuelven las aguas a su cauce, las relaciones estables son aquellas en las que podemos ser vistos y ver al otro en toda su humanidad, con todo lo que ella implica de sublime y de imperfecto. Es este, también el motivo por el que las personas quedamos atrapadas en relaciones imposibles o amores ausentes. Cuando el amor no puede realizarse la ausencia de la persona amada deja a la imaginación un espacio enorme donde proyectar sus deseos.
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Un comentario en “Vivir o interpretar tu vida: Qué dice de tí la forma en que ves el mundo
  1. any infante dice:

    Me ha gustado mucho este artículo, especialmente al final y cito” las relaciones estables son aquéllas en las que podemos ser vistos y ver al otro con toda su humanidad, con todo lo que ella implica de sublime y de imperfecto.

1 Pings/Trackbacks para "Vivir o interpretar tu vida: Qué dice de tí la forma en que ves el mundo"
  1. […] enamoramos tiene mucho más que ver con nosotros que con la otra persona. El enamoramiento es una proyección y cómo tal es una forma de ceguera. Algo que no podemos controlar y nos empuja irremediablemente […]

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