Vergüenza y depresión: cómo se origina la vergüenza

Vergüenza

Sara es una paciente que llega a consulta con un diagnóstico previo de depresión moderada-grave. Hace aproximadamente un año cogió una baja en el trabajo por problemas de ansiedad. Coincidió con una época de estrés en que estaba finalizando un proyecto muy importante para su empresa. Empezó a tener problemas para dormir, tenía pesadillas frecuentes y se despertaba a menudo repasando mentalmente errores que había podido cometer en su trabajo diario. Le obsesionaba la idea de que no poder dormir condicionaba su rendimiento y le hacía cometer más errores y eso a su vez le dificultaba más conciliar el sueño. La baja laboral se desencadenó a raíz de haber tenido un ataque de ansiedad cuando su responsable le devolvió uno de sus informes corregidos. Desde que dejó de trabajar el ánimo y la autoestima de Sara han venido decayendo. Cree que haber tenido que dejar el trabajo muestra una debilidad de su parte y le obsesiona que pensarán de ella en su empresa. Se pasa los días en su casa sin sentirse capaz de hacer tareas que antes hacía normalmente. Siente que no puede estar a la altura ni con su pareja ni con sus hijos. Le cuesta recibir el apoyo de su pareja porque reacciona con rabia cada vez que él se le acerca y le acusa de ser condescendiente con ella, inmediatamente después empieza a sentirse culpable y a suplicarle que le perdone. Su madre viene todas las tardes a su casa para ayudarla con sus hijos, ella se siente muy culpable porque siente que desde que se encuentra mal no puede cuidar adecuadamente de ellos ni ser una “buena madre”. Durante el tiempo que dura la entrevista el discurso de Sara refleja una profunda desvalorización de sí misma con pensamientos depresivos como por ejemplo “a veces pienso que mis hijos estarían mejor sin mí”, “siento que soy un estorbo para mi marido”, etc.

En una exploración más profunda de su historia biográfica, Sara explica que ella es la hermana mayor de una familia de buena posición social. Su hermano cinco años menor padecía una discapacidad intelectual y Sara siempre sintió que mucho del afecto y la atención de su familia iba destinado a su hermano por ser el hijo “con problemas”. Sara quedó relegada al papel de “hija buena” que debía satisfacer las expectativas de sus padres. Respecto a esto Sara recuerda que siempre la orientaron hacia el rendimiento y la excelencia, hizo siete años de violín y terminó derecho con unos resultados académicos excelentes. Cómo anécdota de cuando era niña Sara recuerda haber escuchado a menudo comentarios de su madre como por ejemplo: “no digas tonterías”, “no hagas preguntas tontas”, “llorar por eso es una tontería”, etc.

En el artículo “Comprendiendo los sentimientos de culpa” decíamos que la culpa junto con la vergüenza son dos de los sentimientos que generan más angustia y malestar susceptible de ser tratado en psicoterapia. Popularmente entendemos la vergüenza como un sentimiento asociado a la timidez. Decimos por ejemplo que nos da vergüenza hablar en público, hablar con la persona que nos gusta, etc. Sin embargo, el tipo de vergüenza al que me refiero es un sentimiento de una intensidad mayor que apunta a un sentimiento íntimo de indignidad, de no ser adecuado o suficientemente bueno para enfrentar la propia vida. Generalmente, cuando estalla este tipo de sentimiento las personas sienten que han vivido toda su vida escondiendo aspectos desagradables o vergonzosos de sí mismos y que estos se han visto expuestos en el momento presente por circunstancias de su vida que sienten que no pueden afrontar.

Este tipo de vergüenza casi siempre apunta a una experiencia de desvaloración vivida en la infancia. En el caso del ejemplo, Sara se sintió valorada sólo de una determinada manera que excluía todas sus facetas “tontas”, “débiles”, o “retrasadas”. Sin embargo, en muchos otros casos la vergüenza es el resultado más devastador de una experiencia de abuso o maltrato infantil. Los niños necesitan el vínculo con un adulto-cuidador para sobrevivir y están dispuestos a cualquier cosa para garantizar ese cariño. Así, la vergüenza nace como un mecanismo de autoprotección cuando la mayor amenaza para el vínculo con el cuidador es la parte de la personalidad del niño que a este le resulta inconveniente o desagradable. Cuando un niño, o incluso un adulto, es criticado o infravalorado una forma de proteger la relación con el otro significativo es ajustarse a una definición de uno mismo reducida o impuesta. Todo lo que no encaja en esa definición queda confinado al territorio de la vergüenza.

En el próximo artículo explicaré los efectos de la vergüenza en la construcción de la identidad y el afrontamiento posible en psicoterapia para la vergüenza y la autocrítica.

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6 Comentarios en “Vergüenza y depresión: cómo se origina la vergüenza
  1. Fanny dice:

    Estupendo artículo.

  2. Marta dice:

    Me ha encantado 🙂

  3. BLANCA SELENE dice:

    ME SIENTO IDENTIFICADA. EXCELENTE TRABAJO. UN SALUDO CORDIAL.

  4. Eugenia dice:

    Excelente gracias ahora entiendo mas a u a de mis gemelas de 5 años

1 Pings/Trackbacks para "Vergüenza y depresión: cómo se origina la vergüenza"
  1. […] el artículo “Vergüenza: Cómo se origina la desvalorización de uno mismo” hablábamos acerca del origen de los sentimientos de vergüenza, en este artículo me gustaría […]

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