Tu novio no es telépata

20140307NovioTelepata

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La mayoría de las personas creen en fenómenos paranormales. No me refiero a las personas que creen en las hadas y los unicornios, eso merecería un post aparte. Seguramente tú mismo crees en fenómenos paranormales, lo que pasa es que no te has dado cuenta. Tú crees en la telepatía, te lo voy a demostrar con cuatro ejemplos.

Un domingo por la mañana le dices a tu novio “¿Prefieres que nos quedemos viendo la fórmula uno o nos vamos a tomar el aperitivo con mi hermana? Lo que quieras, a mi me da igual” Tú no odias a tu hermana, ni eres una fanática de los coches, ni te pone Sebastian Vettel, así que queda claro que no te-da-igual. Él te dice que prefiere esperar a que se termine la carrera y tú te sientas con cara de amargura y te pasas el resto del día de mala leche.

Un día tu novia te dice que quiere ir a ver ese grupo hipster de modernillos de mierda que tanto le gusta y que tú odias porque a ti lo que te gusta es el heavy. Dudas un momento, pones cara de preferiría hacerme el harakiri y tirarme al mar para que los peces se coman mis tripas, y le dices que bueno, que vale, que si no encuentra a nadie más, irás. De mientras, cruzas los dedos para que se dé cuenta de que en realidad tú preferirías una muerte lenta y agónica a ir a ese concierto de mierda. Pero ella no se da cuenta, y compra las entradas súper contenta a ver si le coges el gusto a la música de verdad. Tú vas al concierto con tu mejor cara de palo y consigues casi no mirar el reloj en las dos horas que dura tu tormento. Al final ella se cabrea y te dice que a ver si te puedes quitar esa cara de muermo, que no sabes disfrutar de las cosas.

Te gusta un compañero de trabajo. Decides desplegar tus mejores armas de seducción, lo miras, le sonríes, el otro día lo invitaste a un café en la máquina. Las señales son clarísimas, pero parece que él no se entera.

Acabas de volver de un mes de viaje por Sudamérica. Vuelves a tu piso con tus dos maletas tamaño trolebús. Picas al timbre y le pides a tu compañero de piso que te abra y cuando estás dentro te das cuenta que vives en un tercer piso sin ascensor. Esperas a que baje para ayudarte pero él no aparece. Al final subes tú las escaleras defecándote en todo su árbol genealógico.

Todas estas anécdotas responden a la misma fantasía: él o ella deberían darse cuenta. Por algún motivo, te comportas como si hubiera cosas que no necesitan ser dichas. Consciente o inconscientemente muchas veces esperas que el otro satisfaga mágicamente tus deseos. Te voy a dar una mala noticia: la gente no debería darse cuenta de nada y por supuesto tampoco deberían querer lo mismo que tú quieres. En definitiva, tu novio no es telépata, ni tu novia, ni tu hermana, ni tu hermano, ni tus padres, ni ninguno de tus amigos. La gente en general no puede leerte el pensamiento.

 

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2 Pings/Trackbacks para "Tu novio no es telépata"
  1. […] En mi opinión esto no es así. La rabia no es sino el producto de una serie de enfados no atendidos. Cada pequeño enfado que dejamos pasar se va sumando a nuestra frustración hasta que no podemos más. Los enfados son necesarios porque nos permiten poner límites a los demás. Necesitamos los límites porque no podemos esperar que los demás se hagan responsables de nuestro confort, nadie tiene porque saber de antemano qué necesitamos o qué nos molesta. […]

  2. […] que la otra persona pueda tomar en la relación con nosotros. Esperamos que así la persona mágicamente se dé cuenta de lo que necesitamos o lo que nos ha molestado. En el peor de los casos sin darnos cuenta buscamos […]

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