Tomar decisiones con el corazón o con la cabeza

20160212PensarCorazón

El alma respira a través del cuerpo, y el sufrimiento, ya empiece en la piel o en una imagen mental, tiene lugar en la carne”
Antonio Damasio. El error de Descartes (1994)

Para la cultura popular tomar decisiones adecuadamente tiene relación con la capacidad para mantener la cabeza fría y dejar las emociones a un lado. El paradigma racionalista que separa el corazón de la razón y la mente del cuerpo ha creado personajes populares como el Dr. Spock capaz de tomar decisiones (casi) completamente objetivas totalmente desprovistas de emocionalidad. Sin embargo, ¿sería capaz Spock realmente de decidir adecuadamente? ¿Qué papel juegan las emociones en las decisiones que tomamos en nuestra vida diaria? La neurobiología tiene cosas muy interesantes que decir al respecto.

Esta historia comienza el 13 de septiembre de 1848. Ese día Phineas Gage que trabajaba como barrenero en la construcción de una línea de ferrocarril en Vermont sobrevivió milagrosamente a un espantoso accidente. Ese día como consecuencia de una explosión una barra de hierro atravesó el cráneo de Phineas entrando por la mejilla izquierda y saliendo por la parte superior de la cabeza. La barra de hierro había perforado su lóbulo frontal, pero de forma sorprendente, aparentemente el accidente no había dejado secuelas. Podía caminar y valerse por sí mismo, y conservaba su inteligencia intacta. Se expresaba sin dificultad, y su capacidad de aprendizaje estaba inalterada. Sin embargo algo sí cambió: pasó de ser una persona responsable y socialmente adaptada a ser una persona irresponsable, errática y caprichosa. Sus malas decisiones le hicieron tocar fondo (perdió su familia y su trabajo) y morir en el olvido años después.

Alrededor de 1994 el neurocientífico Antonio Damasio empezó a trabajar con pacientes que presentaban lesiones cerebrales parecidas a las de Phineas Gage. Estos pacientes también tomaban muy malas decisiones y aparentemente parecían tener dificultades con las decisiones más insignificantes. Para la mayoría de las personas con el cerebro intacto este tipo de decisiones pueden resolverse con un pálpito (me gusta o no me gusta este restaurante, quiero o no quiero ir a esa fiesta, etc.) Mientras que para ellos se convertían en una cadena de consideraciones racionales sin fin que eran ineficaces e inefectivas.

Damasio observó que la zona del cerebro que estaba lesionada en estos casos y en el caso de Phineas Gage era la corteza prefrontal ventral medial: el lugar dónde se integra la información emocional con la racional. Gracias al trabajo con estos casos Damasio formuló la hipótesis del marcador somático que trata acerca de cual es el papel de las emociones en la toma de decisiones. El marcador somático sería la sensación corporal que nos permite tomar una u otra decisión (lo que popularmente se conoce como pálpito o intuición) Esta sensación se va generando a través de un proceso de aprendizaje a lo largo de la vida en que se asocian las situaciones con una determinada sensación en el cuerpo. Cuando nos encontramos ante una situación nueva esta memoria del cuerpo nos permite buscar situaciones parecidas que nos hayan sucedido con anterioridad y reproducir la sensación corporal asociada. Esta sensación corporal funciona como un marcador que reduce la cantidad de opciones que contemplamos a aquellas que están asociadas con una sensación corporal agradable.

¿Significa eso que las emociones siempre nos guían adecuadamente cuando tomamos una decisión? No. En la medida en que las asociaciones entre una situación determinada y la sensación corporal (emoción) que suscita dependen del aprendizaje. Las personas que se han criado en entornos conflictivos o han vivido situaciones traumáticas tienen muchas posibilidades de haber desarrollado asociaciones patológicas. Por ejemplo, una persona que ha crecido asociando la cercanía emocional con la violencia o el miedo tendrá más dificultades para tomar decisiones adecuadas respecto a sus relaciones personales.

Sin embargo el planteamiento de Damasio sí tiene una implicación muy importante para la psicoterapia en la medida que coloca a la emoción en la base de la construcción de nuestra identidad. Definimos quienes somos a través de la asociación entre experiencias y sensaciones corporales (emociones) que a su vez nos permiten ir tomando decisiones y perfilando cual es nuestro camino en la vida. De esta forma, las emociones funcionan como una especie de brújula vital y el trabajo con la consciencia corporal y emocional nos permite volvernos cada vez más autoconscientes y responsables de nuestras decisiones.

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