Terapia es presencia y autenticidad

20140520TerapiaPresenciaAutenticidad

 

Tercer post de la serie ¿Qué es terapia? 

Julián acude a terapia desde hace seis meses. Empezó por un problema en la relación con su mujer. Al volver de la boda de unos amigos tuvieron una fuerte discusión. Julián se sentía desgraciado porque sentía que su mujer había evitado hablar con él durante toda la velada, que ya no le prestaba la misma atención que antes y le asustaba la idea de que pudiera dejar de quererlo. Cuando habló con ella, ella le gritó que no tenía ni idea de lo agotada y agobiada que estaba de estar con alguien que “nunca tenía suficiente”. Desde entonces, Julián se sintió aún más aterrorizado, empezó a tener problemas para conciliar el sueño, palpitaciones y dolores de cabeza frecuentes. Una noche, hablando con su mujer, ella le aseguró que le quería pero le suplicó que por favor buscara ayuda. A lo largo de estos seis meses, el trabajo terapéutico se ha centrado en trabajar la capacidad de autoafirmación de Julián. Su terapeuta siente que hasta ahora ha sido un trabajo profundo y fructífero, y aunque al principio sintió algo de rechazo por la forma en que él buscaba complacerla todo el rato, ahora siente un afecto sincero por Julián, es capaz de valorarlo como una persona amable y sensible, y siente que es capaz de mostrarle la forma en que ella lo ve y lo valora. En una de las sesiones, trabajando en una confrontación imaginaria con su mujer, la terapeuta ve como Julián se desconcentra y no para de lanzarle miradas nerviosas. Cuando le pregunta qué le está pasando, él responde que cree que está esperando que ella le diga que lo que está diciendo es adecuado. Ella le responde que qué espera que le diga, la terapeuta se siente tensa, deja de respirar y mira nerviosa el reloj, siente una ola de rechazo inespecífico hacia Julián. Terminan la sesión diez minutos antes y ella se siente frustrada. No está segura de lo que ha sucedido pero sabe que necesitará revisar con otro terapeuta lo que ha pasado durante la sesión. Durante la consulta, aparecen temas personales de la terapeuta y parece claro que ella se siente enfadada con su cliente porque siente que él está negando todo el afecto y aprobación incondicional que ella intenta transmitirle. Durante la siguiente sesión, vuelven a hablar de lo que ha sucedido y ella le explica por qué se siente frustrada y cómo imagina que su mujer puede sentirse de la misma forma. Julián empieza a llorar y cuando su terapeuta le pregunta qué le está pasando responde “Siempre he tenido miedo de que los demás no me quieran, pero ahora acabo de darme cuenta de qué hago yo para no sentir que me quieren”

Esta historia me sirve para explicar primero que la presencia en terapia nunca es algo absoluto, los terapeutas no somos monjes zen capaces de mantenerse continuamente en el momento presente. La terapeuta de esta historia, juzga a su cliente, y en más de una ocasión se siente impaciente y confusa, y a pesar de todo ello es capaz de ofrecer ayuda. Presencia en terapia es por un lado, mantenerse conectado con el cliente, darse cuenta de lo que dice, del tono de voz, de la expresión corporal, etc. En esta historia la terapeuta está presente porque es capaz de darse cuenta de cuando su cliente desvía la mirada y se distrae del ejercicio que está llevando a cabo, preguntarle al paciente qué le está pasando es una forma de hacerlo presente a él también para ayudarlo a tomar consciencia. Por otro lado, presencia en terapia es mantenerse en contacto con lo que uno está sintiendo como terapeuta. La terapeuta está presente y se muestra auténtica porque es capaz de sentirse conectada a la vez con sentimientos de afecto y de rechazo, y es capaz de manifestarlos de la forma adecuada para contribuir al desarrollo de su paciente. ¿Qué habría pasado si la terapeuta hubiese negado sus sentimientos de rechazo por considerarlos inadecuados? La autenticidad en terapia nace de la autoaceptación, un terapeuta no puede enseñar a nadie a aceptarse si primero no acepta lo que le está pasando. Finalmente, presencia en terapia, es consciencia de la relación, entender de qué manera lo que nuestro paciente hace con nosotros es una muestra de lo que hace con las personas a su alrededor.

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