Padres excluidos: el lugar que corresponde a los hijos en la familia

20150929ParesSeparats_HICarlos es un paciente de 26 años que llega a consulta con un diagnóstico de depresión. Terminó la carrera de derecho y durante tres años intentó presentarse a las oposiciones a la judicatura. El año pasado tuvo que dejar de estudiar para mantener a su hermana pequeña y a su madre cuando su ésta perdió el trabajo. Carlos encontró un trabajo en un despacho en otra ciudad y se traslado a vivir a tres horas de su casa. Trabajaba con un contrato temporal y tenía la intención de destacar y hacerse valer como profesional para conseguir quedarse en la empresa. Enseguida empezó a sentirse excesivamente presionado: sentía que cometía más errores que sus compañeros y a menudo se quedaba varias horas más de su jornada laboral para poder sacar adelante su trabajo. Una noche volviendo a casa del trabajo Carlos tuvo el impulso de tirarse a las vías del tren. No lo hizo, según dice pensando en su madre y en su hermana, pero la idea le provocó un  ataque agudo de ansiedad y  una visita a las urgencias de psiquiatría del hospital. Desde entonces, no ha podido volver a trabajar. Actualmente se encuentra triste, tiene problemas para dormir y le obsesiona la idea de volver a trabajar a pesar de que su médico valora que es demasiado pronto para darle el alta.

Carlos no mencionó ni una sola vez a su padre durante la primera visita, ante la pregunta de su terapeuta respondió con una frase ambigua y escueta “mi padre nos dejó a mí y a mi madre”. El padre de Carlos se suicidó cuando él tenía diez años, y a pesar de ser mayor cuando sucedió, él afirma no tener ningún recuerdo de su padre. El relato familiar respecto a la muerte del padre es el de un abandono. Su madre afirma que su padre tenía una enfermedad psiquiátrica y “no puso de su parte” para estar bien. Desde la muerte del padre, ella tuvo que volcarse en criar a sus hijos y cargó a Carlos con la responsabilidad de ser el mayor: “el hombre de la casa”. Carlos siente que está defraudando las expectativas de su madre y de forma encubierta, tiene muchísimo miedo de compartir el destino de su padre.

Este relato me sirve para hablar acerca de la relación entre padres e hijos y qué sucede cuando uno de los progenitores está excluido de esa relación.  Excluir al padre o a la madre significa dar al hijo mensajes explícitos o implícitos que implican desvalorizarlo o incluso invitar a los hijos a ocupar su lugar en la familia. La madre de Carlos excluía al padre de la relación con sus hijos en la medida en que la historia que construyó respecto a su muerte estaba fundada en sus propios sentimientos de rabia e incomprensión. “Tu padre nos abandonó” equivale a invalidar a la otra persona en el papel de padre que ama a sus hijos, esperar que Carlos fuera “el hombre de la casa” es invitarlo a que ocupe un lugar que no le corresponde.

El caso de Carlos es un caso dramático  por los motivos que provocaron la exclusión de su padre del sistema familiar. Sin embargo, es mucho más frecuente que ésta se dé en los casos de mala relación entre la pareja de padres o en el caso de una separación conflictiva. En estos casos los sentimientos de rabia e incomprensión también pueden llevar a un progenitor a transmitir a sus hijos mensajes cómo: “no deberías parecerte a tu madre” o “siempre te querré más a ti”  Naturalmente, estos mensajes nunca o prácticamente nunca se transmiten abiertamente a los hijos. Sin embargo, éstos los perciben en la medida en que dicen los padres sino en lo que sienten o en cómo actúan. De alguna manera y de una forma no consciente muchas veces nuestros hijos son mucho más conscientes acerca de nuestra verdad de lo que podemos serlo nosotros mismos.

A menudo a consecuencia de una separación dolorosa o de una mala relación entre los padres puede parecer razonable volcarnos hacia nuestros hijos, darles a ellos el lugar que nuestra pareja no ha podido o no ha querido ocupar. Algo así puede aparecer camuflado como un acto natural de amor hacia los hijos, sin embargo, no es más que un regalo envenenado. Los hijos, por amor y por lealtad siempre aceptarán convertirse en los compañeros y en el soporte de sus padres, pero así quedarán privados de la libertad de ser para sí mismos.

Los niños necesitan ser los hijos de sus padres. Necesitan apoyarse en ellos (y no al revés) y reconocerse en ellos, poder aceptar y amar la parte de sí mismos que es como el padre o como la madre. Incluso tras una separación o con una mala relación conyugal, de alguna forma las parejas continúan siempre juntas siendo los padres de sus hijos. En la medida en que uno de los padres, fruto de la rabia o del dolor, no puede reconocer esto ante su hijo lo está condenando a cercenar una parte de sí mismo y a cargar con un peso que no le corresponde.

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2 Comentarios en “Padres excluidos: el lugar que corresponde a los hijos en la familia
  1. Lucy dice:

    Y qué pasa cuando alguno de los hijos va tomando el lugar de uno de los padres y quiere mandar en la familia?,y siempre está compitiendo con el padre del mismo sexo?,en estos casos no se le ha atribuido el papel de tal o cual de los padres,él lo husurpa..saludos

    • psicoterapiacotidiana dice:

      Hola Lucy,

      Es difícil contestarte a la pregunta sin conocer toda la dinámica de la familia. Sólo decirte que en un sistema familiar nunca hay víctimas y culpables sino que el lugar que cada uno toma tiene que ver con la relación de todos los miembros de la familia entre ellos

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