Mecanismos de la ansiedad

 

20140226MecanismosAnsiedad

Pedro ha ido de compras al centro comercial. En el pasillo de los lácteos, siente una ligera taquicardia y algo que él interpreta como un hormigueo en el brazo izquierdo. La mente de Pedro sólo puede ver una causa posible, “Esto es un ataque al corazón”.  Generalmente, sólo somos capaces de contemplar aquello que está más cargado emocionalmente. “Ataque al corazón” está cargado emocionalmente por las asociaciones que conlleva: Ataque al corazón – enfermedad – invalidez – muerte. De repente, su frecuencia cardíaca aumenta y Pedro siente que le cuesta respirar, está mareado y siente un hormigueo por todo el cuerpo. Su mujer se da cuenta de que le pasa algo a Pedro y llama a una ambulancia. En el hospital le dicen que no le pasa nada a su corazón, ha tenido un ataque de pánico. Al cabo de diez días Pedro vuelve al centro comercial, recuerda lo que le pasó la vez anterior, ahora tiene miedo de volver a tener otro ataque de pánico y se alarma con cualquier síntoma de ansiedad.  Pedro le dice a su mujer que en el centro comercial se agobia y decide no volver a ir. La siguiente vez, Pedro tiene los mismos síntomas en el coche.

La ansiedad es un mecanismo de nuestro cuerpo útil para enfrentar realidades potencialmente peligrosas. Hasta aquí todo bien, si camino por el bosque de noche y de pronto oigo un ruido, lo más probable es que mis músculos se tensen, aumente mi frecuencia cardíaca y mi respiración se vuelva agitada.  Esta respuesta es lo que generalmente denominamos miedo y es una respuesta adaptativa diseñada por la naturaleza para que sea más probable que podamos escapar de un depredador potencial. ¿Cuál es el problema? Si bien siguen existiendo los peligros reales (un coche a punto de atropellarnos)  muchas de las cosas que nos aterrorizan no provienen de la realidad sino que provienen de nuestra mente, de ideas que se relacionan con otras ideas cargadas emocionalmente: Taquicardia – ataque al corazón – enfermedad – invalidez – muerte. Pedro no reacciona emocionalmente ante sus síntomas físicos, sino ante la idea que tiene de lo que le está sucediendo “es un ataque al corazón”. Esta idea a su vez  está relacionada con otras ideas que aumentan la ansiedad y los síntomas que lo han alarmado inicialmente. En el momento en que Pedro descubre que ha tenido un ataque de pánico empieza a temer tener otro. Es obvio que los ataques de pánico no son experiencias agradables, y estamos programados para intentar evitar sentir cosas desagradables. Esto parece una estrategia inteligente, pero es lo que los psicólogos llamamos evitación experiencial: dejar de hacer cosas para no sentirnos mal. Él deja de poder salir solo a la calle para evitar tener un ataque de pánico. Su taquicardia se ha convertido en un ataque de pánico, su ataque de pánico en un trastorno de pánico con agorafobia, y muy probablemente terminará estando deprimido porque siente que no puede hacer nada.  Al final Pedro ya no es Pedro es un trastorno de pánico con agorafobia y una depresión. Todas estas son etiquetas que como la etiqueta “ataque al corazón” conllevan sus propias asociaciones descorazonadoras. Desde la escuela de Terapia de Aceptación y compromiso explican esto como la metáfora de estar alimentando a un tigre.  Hay un tigre en la puerta de tu casa, al principio es un tigre pequeño, pero de todas formas te da bastante miedo, así que decides ir echándole carne para intentar evitar que te devore. Con el paso del tiempo, a base de ir alimentándolo el tigre se ha vuelto un animal enorme y realmente amenazador.

¿Cómo podía haberse evitado?

Los psicólogos tienen dos tipos de respuestas complementarias a este problema. Una es una exposición controlada a las sensaciones del miedo.  Es decir, si Pedro vuelve al centro comercial y se expone a sus sensaciones corporales después de tratar el tema en terapia, con el tiempo perderá la percepción catastrófica sobre esas sensaciones y verá que una ligera taquicardia no necesariamente implica un ataque de pánico. Esto se fundamenta en la idea que de que la evitación es la que perpetúa el miedo y que mediante una exposición controlada veremos aparecer y desaparecer el miedo en una curva que asciende primero y desciende después.  La otra respuesta hace referencia a que el miedo existe, y las taquicardias, y la tristeza, y muchas otras cosas que son desagradables. El problema no es el miedo, el problema es cuando uno empieza a tener miedo del miedo. Eso es lo que nos pone realmente enfermos.

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