Manual práctico para ser infeliz y sentirse buena persona

Humor en psicoterapia

20140526InfelizBuenaPersona

Paso 1. Nunca jamás hables de tus sentimientos.

Paso 2. Tarde o temprano alguien hará algo que te moleste. Debes guardar tu enfado en pequeñas bolitas de rencor y comértelas.

Paso 3. Existen formas inconscientes de expresar tu ira, así ni tú mismo tendrás que darte cuenta de lo enfadado que estás. Te doy un par de ejemplos de expresiones de rabia que no huelen, ni se notan ni traspasan:

– Un amigo con el que estás molesto quiere ir al cine contigo. Puedes usar cualquiera de estas pintorescas excusas:

  1. No tengo dinero (no importa que te acabes de comprar unos zapatos que valen siete veces el precio de la entrada de cine)

  2. Yo es que no voy a ver películas comerciales de Hollywood (sólo has visto Misión imposible quince o dieciséis veces)

  3. Tengo mucho trabajo este fin de semana (¿alguien dice que jugar al Call of Duty seis horas al día no puede considerarse trabajo?

– Tu pareja acaba de proponerte tener relaciones sexuales después de haberte dicho esta mañana que el vestido te queda demasiado estrecho.

  1. Me duele la cabeza

  2. Mañana madrugo

  3. Sospecho que he contraído la gonorrea en un baño público

Por supuesto, tienes derecho a no querer ir al cine o a no querer sexo, pero de la última cosa de la que estamos hablando aquí es de lo que tú quieras o dejes de querer. Estamos hablando de que estás cabreado y frustrar las iniciativas del otro con excusas vagas y confusas es la mejor forma que se te ocurre de expresarlo.

Paso 4. Como sigues acumulando ira, sin duda en algunos momentos perderás los nervios. No te asustes, si en algún momento tu mirada o tu tono te delatan tu sigue negándolo todo. “No estoy enfadado” es tu nuevo mantra.

Paso 5. Llegados a este punto, el 90 % de las personas se han dado cuenta de que efectivamente SÍ, TE PASA ALGO. (El 10% restante tiene pocas luces) y están molestos contigo por no contárselo y haber estado tan raro últimamente. En este punto pueden suceder dos cosas:

  1. La otra persona no es como tú, así que por suerte puede expresarte su enfado. A ti por supuesto te ofende que él sí pueda enfadarse, así que decides recordarle todos los agravios que él te ha hecho sin que tú te hayas enfadado jamás. Tienes una pequeña posibilidad de que cuando el otro descubra que tu lista de ofensas es más antigua que Naranjito se sienta culpable y quiera compensarte, pero ten en cuenta que a la larga todo el mundo se cansa de sentirse mala persona.

  2. La otra persona tiene el mismo problema que tú y él tampoco puede expresarte su enfado, así que no discutís pero os pasáis el resto de la vida intentando controlar estallidos ocasionales de odio y por supuesto, no volvéis a ir al cine, ni a follar, ni en general a hacer nada divertido juntos.

Si sigues estos fáciles consejos no te garantizo una vida larga y feliz, pero te sentirás la mejor persona del lugar. ¿Qué es la felicidad comparada con eso?

Este texto me sirve para ilustrar lo que los psicólogos llamamos conducta pasivo – agresiva. La conducta pasivo agresiva es una forma sibilina de mostrar el enfado, una forma de tirar la piedra y esconder la mano donde en vez de enfrentar lo que nos pasa aprendemos a frustrar cualquier iniciativa que la otra persona pueda tomar en la relación con nosotros. Esperamos que así la persona mágicamente se dé cuenta de lo que necesitamos o lo que nos ha molestado. En el peor de los casos sin darnos cuenta buscamos sentirnos compensados “castigándolo” por no responder a nuestras necesidades.

En alguna ocasión todos mostramos conductas pasivo-agresivas. Éstas nacen de la incapacidad para pedir lo que necesitamos o para poner límites, la persona que se comporta así inconscientemente busca manipular el entorno para satisfacer sus necesidades sin formularlas abiertamente. No obstante, habitualmente consigue todo lo contrario de lo que pretende. Esta estrategia es una fuente permanente de insatisfacción tanto para la persona que tiene dificultades para comunicarse con más claridad que se siente perpetuamente molesta y tratada injustamente, como para las personas de su entorno que a menudo se sienten frustradas y culpables.

¿Te cuesta poner límites? ¿Te cuesta pedir lo que necesitas?

Taller: Aprende a poner límites y a pedir lo que necesitas

Sábado 28 de junio de 10 a 14 hrs.

Lugar: Inbody. Via Laietana, 54 2º piso Pta. 205

Precio: 25 €

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