La idealización del amor y el amor real: “¡Dios Mio! Otra vez el amor”

Estamos en agosto y el verano es el mejor momento para recuperar viejas lecturas. Durante este mes dejaremos de publicar un artículo original cada miércoles y en vez de eso publicaremos una cita comentada. A partir de setiembre, entre otros, empezaremos series de posts sobre la felicidad y el amor y hemos aprovechado para seleccionar citas relacionadas con esos temas. ¡Esperamos que os gusten!

“¡Dios mío! Otra vez el amor”

Amor idealizado

En algunas ocasiones la carencia de cariño en una relación puede ser real, esas relaciones están condenadas a extinguirse o a sobrevivir por motivos ajenos al amor. Sin embargo, en otras muchas ocasiones creemos no ser amados y esa creencia corresponde más a un sentimiento íntimo de carencia que a una realidad. Idealizamos el amor que creemos no recibir cuando ese amor está justo ahí, frente a nosotros. En este párrafo de Anna Karenina, Vronsky quiere que Anna formalice su divorcio con su exmarido para poder reconocer a la hija de ambos y Anna está tan obsesionada con la idea de que Vronsky ha dejado de amarla que ni siquiera puede escuchar lo que él le está diciendo.

– La claridad en nuestra unión no consiste en la forma externa, sino en el amor –dijo Ana aún más irritada, no por las palabras de Vronsky, sino por la fría tranquilidad con que hablaba él- ¿Por qué deseas mi divorcio?- insistió.

“¡Dios mío! Otra vez el amor”, pensó Vronsky frunciendo el ceño.

– Ya lo sabes… Por ti, por los niños- contestó.

– No tendremos más niños

– Pues lo siento mucho.

– Lo necesitas por los niños. Eso es: en mí no piensas –dijo Ana, que no había oído completa la frase “por ti y por los niños”.

Leon Tolstoi. Anna Karenina

“…Enriquecía pero también simplificaba mi vida…”

Amor real

En este párrafo de las memorias de Adriano, Adriano describe así la relación con su amante Antinoo:

“…el resto de la belleza humana pasaba a ser un espectáculo, no era ya la presa que yo había perseguido como cazador. Aquella aventura, tan trivial en su comienzo, enriquecía pero también simplificaba mi vida; el porvenir ya no me importaba. Dejé de hacer preguntas a los oráculos.” Memorias de Adriano. Marguerite de Yourcenar

Me interesa esta forma de entender el amor en que ya no perseguimos la belleza del mundo, sino que la admiramos. En que el amor no sólo hace nuestra vida más rica, sino también más sencilla. Dónde ya no importa lo que será del futuro sino lo que es en presente.

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