¿Feliz Navidad?

20141223Nadal

Con este artículo nos despedimos del año, volveremos el 7 de enero. ¡Felices fiestas y feliz año a todos nuestros lectores!

Para muchas personas la Navidad es realmente la época más feliz del año, es un momento para celebrar con la familia y compartir la ilusión de los más pequeños. Sin embargo la Navidad es una época llena de contradicciones. Sentimos que debemos ser felices en Navidad, debemos estar acompañados, debemos comprar muchas cosas, etc. Como con tantas otras cosas la presión para sentirnos de una determinada forma acaba generando su contrario: las personas terminan sintiéndose más desgraciadas, más solas y más pobres. Ese es el origen de muchas de las denominadas depresiones navideñas. Sentirse triste, añorar a alguien que no está, sentirse solo o con poca capacidad de consumo en Navidad genera un sentimiento de exclusividad en el dolor que lo hace particularmente dañino. Tanto que las personas pueden llegar a sentirse culpables y excluidas de la sociedad. Es una imagen de la Navidad que no aparece reflejada en ningún medio porque al fin y al cabo la publicidad va destinada a las familias felices y adineradas capaces de consumir. Sin embargo, creo que es importante recoger lo que la Navidad significa para muchas personas:

En primer lugar, es una época en que los duelos se agudizan. Es un momento agridulce, donde la celebración de la navidad se mezcla con el recuerdo de los que se han ido y de todas las navidades pasadas. También en este caso es importante respetar el duelo: dedicar un tiempo al recuerdo o incluso hacer un pequeño homenaje a los ausentes. Es importante no reservarse con la idea de no amargar la fiesta a los demás. Dedicar un tiempo a compartir el dolor y a recordar a las personas que ya no están nos ayudará a hacer más llevadera su ausencia.

La nostalgia se acrecienta. Muchas personas se ven obligadas a pasar las navidades lejos de su país de origen. Las navidades son una época especialmente complicada para pasarla lejos del país y de las personas que nos han visto crecer. Es importante buscar un lazo que nos mantenga conectados con el lugar de donde venimos: explicar nuestras tradiciones navideñas a las personas que nos rodean y tratar de mantenerlas puede ayudar a sentirse un poco menos extraño el día de Navidad.

La soledad se hace más pesada. Sentirse solo es algo difícil de sobrellevar para la mayoría de las personas y particularmente en Navidad este sentimiento puede hacerse aún más duro. Las personas pueden llegarse a sentirse excluidas de la sociedad y avergonzadas. De ese sentimiento de exclusión y de vergüenza se derivan muchas patologías como la depresión. Sin embargo, el sentimiento de soledad igual que el resto de sentimientos y emociones tan sólo nos está señalando un camino a seguir. En primer término necesitamos mirar nuestra soledad con más autocuidado y menos vergüenza: podemos por ejemplo, intentar organizar nuestro tiempo haciendo algo especial para nosotros, algo que nos guste. En segundo término el sentimiento de soledad puede indicar varias cosas: La necesidad de sanar duelos para poder abrirnos a nuevas relaciones, la necesidad de encarar los conflictos que nos alejan de las personas que queremos o simple y llanamente la necesidad de relacionarnos más y mejor con otras personas. Saber leer el mensaje que nuestro sentimiento de soledad esconde nos puede ayudar a encarar mejor nuestro futuro o pedir ayuda en caso de que no nos veamos capaces de afrontar lo que está sucediendo.

Los conflictos familiares se actualizan. La realidad es que existe una gran incongruencia entre un discurso social lleno de mensajes de paz y amor y la realidad de muchas familias. Muchas personas se angustian pensando en la comida de Navidad porque temen revivir situaciones desagradables que se repiten año tras año. Es importante analizar esas situaciones darnos cuenta de hasta que punto estamos contribuyendo a que esas situaciones se den. Hasta que punto somos capaces de hacer de tripas corazón y soportar situaciones incómodas. O por el contrario hacernos conscientes de cómo estos conflictos afectan severamente nuestro autoconcepto y probablemente necesitamos pedir ayuda a un profesional que nos ayude a revisar las historia de nuestras relaciones familiares para encontrar formas de sentirnos y actuar que nos permitan estar más en armonía.

Las dificultades económicas se hacen más evidentes. En una etapa como esta es evidente que para muchas familias resulta imposible estar a la altura del ideal que vende la televisión. En nuestra sociedad las dificultades económicas también pueden llegar a sentirse con un profundo sentimiento de vergüenza e inadecuación. Sin embargo, no hay nada vergonzoso o inadecuado en no tener la posibilidad de seguir el modelo de consumo en Navidad. Disponer de una red sólida de relaciones con otras personas con problemas económicos (grupos de parados, afectados por la hipoteca, etc.) puede ayudar a las personas a recuperar su autoestima y a darse cuenta que el suyo no es un problema individual sino un problema coyuntural económico y social, y que como tal debe combatirse. Una vez superada la vergüenza será más sencillo encontrar formas menos consumistas y menos costosas de celebrar la Navidad.

Etiquetado con: , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*