El cambio en psicoterapia

20141111CambioEnTerapia

Daniel llegó a la consulta bastante más arreglado que de costumbre. Llevaba el pelo recogido y se había afeitado la barba que siempre llevaba descuidada.

D. Lo he hecho, le he contado a mi hermana que no estoy bien. Se lo he contado todo, todo por lo que he pasado, que en Navidades pensé en sacarme de en medio…

Plegó los brazos y los ojos se le humedecieron en una mueca de llanto que por primera vez no expresaba desesperación, sino una forma benigna de compasión y tristeza

T ¿Qué te ha dicho?

P. Nada, sólo me escuchó y me abrazó llorando.

T. ¿Cómo te sentiste?

P. Estaba tranquilo. Sentí que estaba bien, que yo estaba bien me sintiera como me sintiera y me sentí tranquilo. Nunca antes me había sentido así.

Las personas son capaces de cambiar esquemas y guiones de vida que han puesto trabas a su bienestar desde la infancia. El cambio, aunque difícil e incierto, es posible. Todo lo que da sentido a mi trabajo gira en torno a momentos como este. Acompañar el cambio en las personas, intentar explicarlo y aprender a aceptar y a explicar también los momentos en que el cambio no es posible.

¿Qué es lo que hace posible el cambio en psicoterapia? Bajo mi punto de vista, los psicólogos hemos pasado mucho tiempo investigando cómo cambiar los pensamientos y las emociones de la gente y nos hemos olvidado de que son las estas últimas las que cambian a las personas. Emoción en su significado etimológico significa moverse desde un lugar, y es exactamente así como sucede en la terapia. Un terapeuta debería ser una persona entrenada para reflejar las verdaderas emociones de sus pacientes. Por poner un ejemplo, debería ser un espejo no sólo de la rabia que surge para defenderse y para cubrir el miedo, sino de ese mismo miedo y de toda la vulnerabilidad y necesidad de amor que esconde. Debería ser un espejo y a la vez un receptáculo, un espacio de seguridad, el lugar donde todas esas cosas pueden ser dichas en muchas ocasiones por primera vez. Este es el modelo de cambio que en la práctica se ha defendido tradicionalmente desde la gestalt  y que ha sido conceptualizado y refrendado empíricamente a través de la terapia centrada en emociones de Leslie Greenberg

Un espacio para escuchar las propias emociones y pensamientos en un entorno de autenticidad y aceptación incondicional es el caldo de cultivo para el cambio. Ese espacio de seguridad es la relación terapéutica. En un estudio clásico de Michael Lambert se atribuía el 30 % del cambio en psicoterapia a la alianza terapéutica y un 15% al efecto placebo que claramente está influenciado por la calidad de la relación. Atendiendo a este estudio en total un 45% del cambio provendría directa o indirectamente de la relación, mientras que sólo un 15 % correspondería a las técnicas específicas de cada modelo de terapia y el 40% restante serían factores extra terapéuticos. Es en la relación donde las personas cambian su forma de sentir y ser en el mundo. Es en la relación donde reside el verdadero trabajo terapéutico.

Tal como decía, el cambio es el fin último del trabajo del terapeuta. Sin embargo, es la relación la que promueve el cambio. Es el encuentro con el otro lo que me permite disfrutar y también sufrir mi trabajo como terapeuta, es lo que hace que la psicoterapia sea una creación incierta y distinta cada vez que un paciente entra en sesión.

Imagino que un físico teórico o un biólogo sentirán y hablarán acerca del nacimiento de las estrellas o acerca del origen de la vida de la misma forma en que yo siento y hablo acerca de lo que sucede en una sesión de psicoterapia. También la psicoterapia tiene algo de colisión, entre los universos del terapeuta y del paciente, y entre el paciente y su propio mundo interno. Y algo de explosión, de creación de nuevos significados que cambian para siempre la vida de las personas.

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Un comentario en “El cambio en psicoterapia
  1. Elena dice:

    Me ha encantado! comparto la misma vivencia, el ser humano es emocional y relacional, la parte racional está contaminada de los aprendizajes y el contexto vital, es muy discutible el quedarnos en el nivel de los pensamientos. La relación permite el cambio, es el motor para el paciente. Interesante reflexión, enhorabuena.

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