Creatividad y vida cotidiana: Cómo limitamos nuestra creatividad

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Cuando hablamos acerca de la creatividad todos pensamos en las personas que consideramos creativas: artistas, músicos, escritores, etc. Sin embargo el propio hecho de vivir es en sí mismo un acto creativo.

Crear significa esencialmente transformar nuestro entorno. Vivir creativamente implica vivir en un diálogo con el mundo, cambiando lo que nos rodea y cambiándonos a nosotros mismos ante el mundo. Cualquier cosa que hacemos tiene el potencial de transformar nuestro entorno. Por ejemplo: nuestro trabajo sirve para transformar a través nuestro un producto o un servicio, y fuera del entorno laboral cualquier relación verdaderamente significativa transforma a las personas que participan de ella. Sin embargo es posible hacer cosas sin dotarlas de un sentido transformador para nosotros o para el mundo.

Se cuenta que en plena Edad Media, alguien se acercó a las obras de una catedral, y le preguntó sucesivamente a tres canteros qué estaban haciendo. El primero contestó adustamente: “Estoy desollándome las manos para pulir esta piedra”. El segundo indicó, serenamente: “Estoy ganando un salario para sacar adelante a mi familia”. El tercero, con voz entusiasta, respondió: “Estoy colaborando a edificar una catedral para gloria de Dios y bien de la Humanidad”. El primer operario no parecía saber lo que significa ser creativo; simplemente estaba produciendo algo. El segundo entendía su trabajo como medio para un fin; rebajaba el rango de su actividad, pero participaba en una modalidad de la vida creativa: hacer posible la existencia del ámbito familiar. El tercero daba a su actividad un sentido plenamente creativo: construir no sólo un edificio sino una catedral, con todo cuanto implica en la vida cultural y religiosa de un pueblo.

¿Cómo limitamos nuestra creatividad?

Para entender como coartamos nuestra creatividad vital es necesario entender cómo funciona. Para poder ser creativo en algo necesito estar en relación con lo que me envuelve. Estar en relación significa esencialmente estar separado de ese objeto. Por ejemplo: si tengo tanto miedo al abandono de mi pareja que no me permito contradecirle en nada, entonces estoy fusionada con él y es imposible que se establezca un diálogo o una relación creativa. Otro ejemplo: si he recibido una educación rígida respecto a la sexualidad es posible que entienda que acostarme con alguien al poco de conocerlo está mal, no me estoy permitiendo tener una relación creativa con mi sexualidad si no que actúo de la forma en que he sido condicionada por el ambiente. Finalmente, en el ámbito laboral puedo verme a mi mismo como una pieza más en el engranaje o puedo comprender un proceso de trabajo e intentar mejorarlo con lo que hago.

Lo que limita mi creatividad son los miedos y las ideas preconcebidas. En el caso de los miedos, por ejemplo: tener miedo de dejar el trabajo para hacer algo distinto, tener miedo de que el otro deje de quererme si expreso mi opinión. Por lo que respecta a las ideas preconcebidas, a menudo sentimos que una forma determinada de ser o de comportarse es la adecuada mientras otra no lo es. En terapia gestalt se habla de polaridades o extremos de identificación, por ejemplo: reprimirse-soltarse, agresivo-sumiso, listo-tonto, etc. Todos nos colocamos en un extremo u otro de esa polaridad, por ejemplo: algunas personas piensan que si muestran sus capacidades no serán queridas así que creen que lo correcto es pasar desapercibido, etc. A menudo nos identificamos con el extremo de una polaridad sin darnos cuenta de qué lo hacemos, simplemente somos así decimos y olvidamos que siempre tenemos opciones.

Precisamente, la creatividad está íntimamente ligada con la libertad y con la responsabilidad. Hacernos conscientes de todas las cosas que damos por hechas y que sin darnos cuenta elegimos cada día. Tanto es así, que de hecho en gestalt se denomina punto 0 o de indiferencia creativa al punto medio de las polaridades. Cuando llegamos a este punto somos nosotros los que verdaderamente controlamos nuestra conducta, dejamos de obedecer a nuestros miedos e ideas preconcebidas y somos realmente capaces de ajustarnos a las circunstancias y a nuestro propio deseo.

En el próximo post, daremos algunas ideas acerca de cómo vivir nuestra vida cotidiana con más creatividad y sentido.

 

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  1. […] creativos podemos ser todos. De esta manera, todas y cada una de las personas tiene o puede desarrollar la capacidad de generar […]

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