Autocompasión vs. autoestima

Peligros autoestima

Vivimos en una sociedad extremadamente tecnificada, donde el conocimiento científico ha aumentado drásticamente la esperanza de vida y ha disminuido las causas físicas de sufrimiento de las personas: muchos dolores, muertes o enfermedades que antes se veían como parte inevitable de la vida ahora pueden evitarse gracias a la ciencia. La paradoja es que habiendo mejorado tanto las condiciones de vida el sufrimiento psicológico no ha disminuido. Más bien, al contrario, constantemente aparecen nuevas etiquetas para nuevas patologías, aumentan gradualmente las prevalencias de diagnóstico de enfermedades como la depresión, y aumentan el consumo de psicofármacos y la demanda de atención psicológica. A nivel social la búsqueda del bienestar psicológico parece ser una quimera escurridiza.

Ante esta realidad, los psicólogos hemos aprendido y ensañado técnicas acerca de cómo parar los pensamientos que nos hacen sentir mal y cambiar los mensajes negativos que nos decimos a nosotros mismos por otros más “positivos”. Esta concepción de la psicoterapia coincide con una visión más popular y propia de la literatura de autoayuda en que se anima a las personas a mejorar la confianza en sí mismos para tener éxito, a pensar positivamente para atraer cosas positivas a sus vidas, etc.

Estos mensajes tratan de dar respuesta a una visión social en que simplemente el malestar no tiene cabida. Una visión donde todos debemos ser felices constantemente y en que cualquier forma de dolor o sufrimiento se aliena y se contempla como algo extraño y propio de una enfermedad o un mal funcionamiento psíquico. Sin embargo, como suele suceder la respuesta que tratamos de dar al problema de la infelicidad contribuye más a perpetuar el problema que a subsanarlo. Las técnicas psicológicas basadas en la distracción y/o la parada de pensamientos nocivos tienen un funcionamiento escaso y a muy corto plazo, y tampoco existe evidencia que indique que la literatura de autoayuda suponga un cambio duradero en la vida y el bienestar de las personas.

El paradigma de la autoestima no funciona porque nos obliga a estar en lucha con pensamientos que no podemos evitar tener y porque la propia no aceptación de un pensamiento implica reforzarlo y tratarlo como una característica definitoria de lo que somos. Pongamos por ejemplo un pensamiento típico de baja autoestima: “no soy lo suficientemente bueno” Bajo la perspectiva de la autoestima la persona que tenga un pensamiento como este inmediatamente pensará “debería creer más en mí mismo” es decir, no debería pensar lo que pienso. Creer más en sí mismo es lo que garantiza el éxito en la vida: eso es lo que dice su terapeuta y lo que lee en las revistas y en las secciones de crecimiento personal de los periódicos. El problema es que en el momento me estoy poniendo en lucha con un pensamiento lo estoy confirmando, la secuencia de pensamiento sería algo parecido a esto: “no soy lo suficientemente bueno”-“debería creer más en mí mismo” – “si no puedo creer más en mí mismo es que algo debe andar mal en mi interior”

Desde la perspectiva de la autocompasión puedo observar ese pensamiento y las emociones que esconde: mi propia inseguridad, el temor de fallar, la necesidad de amor, el deseo de hacer las cosas adecuadamente, etc. Se trata de observar mi propio pensamiento, aceptarlo y aprender a tratarme con cariño ante la inseguridad, el miedo o la tristeza. Se trata de abandonar esa búsqueda quimérica del éxito y entender que todas esas emociones forman parte de la vida y que sólo pueden apartarnos de tener una vida plena si nosotros nos empeñamos en sentirnos y en ser quién no somos.

Dónde la autoestima propone una hinchazón del ego que tarde o temprano sólo puede conducirnos a aumentar nuestro sufrimiento, la autocompasión propone una visión más sencilla y más humilde dónde cualquier cosa que pensemos o sintamos tiene cabida. Al fin y al cabo, sólo se trata de permitirnos ser simplemente humanos.

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4 Comentarios en “Autocompasión vs. autoestima
  1. carme dice:

    molt interessant la comparativa amb l´autoestima

  2. Ana Alcaraz dice:

    Totalmente de acuerdo con tus palabras. La negación o la lucha contra lo negativo de la vida, hace que perdamos de vista que también forma parte de nosotros mismos.

  3. M. Eugenia Pérez dice:

    Sin querer arruinar ahora de golpe, todo el favor qu la autoayuda ha supuesto para la difusión de la psicoterapia, es hora de decir que en efecto no han sido sino los primeros pasos necesarios para que la gente le diera cabida a esta rama del autoconoicimiento, que sin duda es más profundo que “aparta de mi este pensamiento” como si de magia se tratara. Y si, hay magia, eso es innegable, pero magia de la buena, es decir, de la que dura y de la que tiene detrás mucho saber, mucha observación, mucho estudio y mucha práctica así como mucho asombro y nuevas exploraciones en los demás, y sobre todo, en uno mismo.

    • psicoterapiacotidiana dice:

      Muchas gracias por vuestros comentarios! Creo que está bien agradecer al genero de la autoayuda que haya popularizado el mirar hacia dentro. Ahora se trata de dejar de buscar recetas prefabricadas y buscar cada uno su camino para un cambio de verdad profundo y duradero

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